miércoles, 25 de abril de 2012

finhura


Me siento observada, vuelvo la cabeza y mi imaginación me hace una mala jugada.
Abro bien los ojos, si acerco mi dedo pulgar a mi cara no veo mi huella digital.

La repisa está atiborrada de papeles ¿Qué es la realidad? Tengo los escafoides oxidados, sigo temblando,  giro y lo veo, lo veo lo veo ahí sonriendo.  No abro los ojos, pero puedo verlo de pie.

Punto de ebullición, afuera ni si quiera es de noche.

Abro los ojos, sonríe y es amigo.  Cierro los ojos  ¿Qué se siente besar a un cadáver, besar sus labios fríos?  Te veo de nuevo, otra madrugada, ocho de marzo del dos mil nueve, ¿Fue sueño lo de anoche?  No quiero encarar el espejo, mi imaginación no tiene límites ¿Fue?
Lo veo.  Lo puedo ver ahí: La mitad de su frente detrás de mi ventana, la otra mitad no se ve: la cubre la pared.  "Pero anoche tú estabas vivo, era un sueño, pero estabas vivo"
Pero si retrocedo y miro de nuevo puedo ver mejor.  Veo sus cejas, más abajo, sus ojos, su rabia, su tristeza.    Y entonces lloro, lloro por las veces en que creí en él. Lloro porque ahora no creo en nada.