martes, 16 de febrero de 2010

Nocturna

Entre el primer y el segundo piso de mi casa existe un aura tridimensional que me despierta, que excita cada nervio de mi cuerpo, abre mis ojos, mis labios, mis oídos...
Y escucho gritar a miles de niños, encerrados en el cemento, gimen, juegan, joden, se lastiman entre ellos, amputándose las lenguas viperinas a mordiscones mientras yo me escondo cada vez más entre las sábanas, aterrada.
Las ventanas de mi cuarto se abren y cierran lentamente, millones de ojos cubren las paredes de mi cuarto, los párpados se abren y cierran lentamente, yo doy una vuelta más y me encierro en mi cuerpo.

Ya van muchas noches queriendo ser días. En el desesperado intento por dormir transformo los más dulces pensamientos en ideas horribles, que entran por mi puerta abierta y se cuelan en mi mente y en mis sábanas.