jueves, 20 de agosto de 2009

(y así fue como)



Caminábamos ausentes, visiblemente afectados por los pensamientos.
Abrí una cajetilla, la última, la última. Encendí un cigarrillo, el último también.
Miré las enredaderas en las paredes, los árboles a ambos flancos con las ramas indecentemente enredadas, las hojas perfectas, diminutas y verdes.
Mis intenciones no estaban claras, al menos yo no sabía qué pretendía hacer. Uno suele olvidarse. Uno siempre olvida. Y ese día mi mente se congeló y no supe qué decir. Quizá estaba muy envuelta en mis pensamientos. Quizá otra vez inventando sueños, inventando cielos, no wave, ecos, extravagancia.  Quizá otra vez me enredé en cada centímetro de mi noche fría, como uno se enreda en su propia esquizofrenia, como uno cuando se marchita como una flor o cuando la tacita de mocca hirviente cae sobre tus piernas.  Dieciocho de junio, Billie Holiday, Marlboro rojo, impasible ¿Quién? 

Es verdad que a veces soy otra, y cuando lo abrazo no siento mariposas, siento... Eso solo lo sé yo. Y la lluvia cae mientras nos besamos. Es que la nicotina no sabe a nada, no sabe a nadie
y yo muero de miedo, muero de hambre.
Es que tengo ganas de darte un abrazo fuerte que succione tu alma, y atrapar tu lengua en un beso frenético, porque en tus labios muere la ansiedad que no me deja dormir y la nostalgia que me mata.  Es que caminábamos y yo no podía creerlo, no podía. Y miré la luna, y me perdí.

Es que te amo

2 comentarios:

AAC. dijo...

waa tas in love

Roberto Esmoris Lara dijo...

siento que te acompaño, que estoy ahí, que no pìenso en nada pero escucho tu silencio.
No sé, me gusta mucho. Te sigo.
Aabrazo del REL