sábado, 22 de agosto de 2009

risa restringida


20

Busco indicios de sangre, rastros, bultos. Algo raro en mi anatomía, algo que delate mis travesuras y delirios. A menudo me atormento con pensamientos macabros, y caigo en la cuenta de que las cosas se salieron de control. Es decir, fui yo quien se descontroló, y no importó nada, pero qué puedo hacer, caramba. Me dejé seducir, me fundí en un beso, embriaguez violeta, estridente fulgor. Me extravié. Entonces cerré las cortinaz azules de una habitación y tiré piedritas al vacío, miré cómo se perdían, iracundas, resignadas. Y terminé por lanzarme con ellas, demente, colérica, dispuesta.

jueves, 20 de agosto de 2009

(y así fue como)



Caminábamos ausentes, visiblemente afectados por los pensamientos.
Abrí una cajetilla, la última, la última. Encendí un cigarrillo, el último también.
Miré las enredaderas en las paredes, los árboles a ambos flancos con las ramas indecentemente enredadas, las hojas perfectas, diminutas y verdes.
Mis intenciones no estaban claras, al menos yo no sabía qué pretendía hacer. Uno suele olvidarse. Uno siempre olvida. Y ese día mi mente se congeló y no supe qué decir. Quizá estaba muy envuelta en mis pensamientos. Quizá otra vez inventando sueños, inventando cielos, no wave, ecos, extravagancia.  Quizá otra vez me enredé en cada centímetro de mi noche fría, como uno se enreda en su propia esquizofrenia, como uno cuando se marchita como una flor o cuando la tacita de mocca hirviente cae sobre tus piernas.  Dieciocho de junio, Billie Holiday, Marlboro rojo, impasible ¿Quién? 

Es verdad que a veces soy otra, y cuando lo abrazo no siento mariposas, siento... Eso solo lo sé yo. Y la lluvia cae mientras nos besamos. Es que la nicotina no sabe a nada, no sabe a nadie
y yo muero de miedo, muero de hambre.
Es que tengo ganas de darte un abrazo fuerte que succione tu alma, y atrapar tu lengua en un beso frenético, porque en tus labios muere la ansiedad que no me deja dormir y la nostalgia que me mata.  Es que caminábamos y yo no podía creerlo, no podía. Y miré la luna, y me perdí.

Es que te amo

sábado, 8 de agosto de 2009

tulipán



Irrumpiste en mi vida robando espacio, robándome caricias, robándome besos.
Te amé no una, te amé mil veces, acabé adicta, con una resaca maldita tras tus abrazos, la aspirina para el dolor de cabeza resultó siendo un beso, un beso que más parecía la recaída.
Y convalesciente te recibí entre mis brazos, bajo la franela de tu polera.
Te recibí temblando, con los ojos entreabiertos y las mejillas rojas, calientes, te abracé en la oscuridad, procurando no llorar, sintiendo como mis ojos vidriosos se resistían a derramar lágrimas, no lloré, no lloraré, por ti no.

¿Eres algo?
Fuiste la cura inmediata, casi mágica, a esa pena que me tenía doblegada por años.


Tuvo que ser mayo, fue mayo,
Ya es muy tarde, te